Emmanuel Bonnefon está desaparecido desde el 21 de octubre del año pasado. A los casi 8 meses de búsqueda desesperada por parte de su familia y amigos, a la poca difusión en los medios nacionales se le sumó el intento de estafa de una persona que quiso aprovecharse de la difícil situación.
Gustavo, su papá, estuvo en la 107.7 junto a su esposa Jimena para contar cómo vivieron este repudiable hecho.
La historia comenzó cuando un hombre se contactó con ellos para ofrecerles el servicio de “investigador privado, especializado en búsqueda de personas”.
En primera instancia recibieron de parte de esta persona la foto de un chico que supuestamente era Emmanuel; Gustavo le dijo que no y luego recibió un llamado en el que le ofrecía este trabajo que realizaba, según el afirmó, en conjunto o para el Ministerio de Seguridad de la Nación.
En ese momento el “investigador” le pidió una suma de dinero de $15.000 para poder empezar a moverse, y le dijo que tenía muchos contactos. Esto hizo que Gustavo pensara mucho en lo que le comentaba hasta que, también por situaciones personales, decidió acceder a esta oferta.
La propuesta le llegó el jueves pasado, lo analizó, pensó en llamar el viernes al Ministerio pero se le pasó el día hasta que el lunes por la noche y ante la desesperación del caso, le confirmó que viniera ayer miércoles para empezar a hacer la investigación.
En un siguiente contacto, este hombre le dice nombre, apellido, que es de Córdoba (aunque aparentemente vive en Chilecito, La Rioja) y también le cuenta que ya tenía un dato porque ya había empezado a investigar pero que para seguir necesitaba la plata.
El martes la familia recibe un llamado del Ministerio de Seguridad de la Provincia, de donde hacia bastante que no recibían comunicación, preguntando si Emmanuel había aparecido porque ellos tenían una información de que ya había aparecido. Ellos le dicen que no, le comentan cómo fue que desapareció y aprovechan el llamado para preguntarles si es verdad que tienen un investigador privado que ofrezca el servicio de búsqueda. Lo averiguaron, les dijeron que no y les aconsejaron que llame al Ministerio de la Nación para corroborarlo.
Debían hablar con una persona que no se encontraba en el momento pero prometieron en que los llamarían. Ese contacto llegó rápido porque el “investigador” venía a Las Flores el miércoles a las 10 de la mañana.
Allí fue cuando ellos se dieron cuenta que este hombre mentía porque no trabajaba para el organismo público pero de todos modos aun no sabían quién era ni que pretendía.
Arreglaron una nueva comunicación con el responsable del Ministerio para minutos antes que el estafador llegara a la ciudad y así fue. Esta persona les dijo que no le dieran ni un solo peso porque esto era un fiasco. No sabían de qué persona se trataba, desde el organismo le pidieron más datos y Gustavo les envió el curriculum vitae que el “investigador” les había mandado por mail.
Posterior a eso se comunicaron también con la Subsecretaria de Seguridad de la Municipalidad, el titular no estaba por problemas de salud pero los redirigieron a hablar con el Secretario de Gobierno, Dr. Pedro Elgue. La idea era que los acompañen cuando esta persona llegue a la ciudad.
Ya eran cerca de las 12 de la mañana del miércoles lo llaman para ver si estaba llegando porque pensaron en hacerlo ir directamente a la Municipalidad para estar acompañados y también para que, si era realmente un chanta, se diera cuenta y directamente no llegue.
Les dice que estaba lejos y que estaría en Las Flores alrededor de las 15 horas; Gustavo finalmente le dijo que lo estaban esperando con el Secretario de Gobierno para la entrevista.
Pasaron las horas, pasadas las 16 horas lo llaman desde el Ministerio de Nación para preguntarle si había llegado y le informan que se habían ocupado y que esta persona es considerada “peligrosa”, “totalmente trucha”, que no figura en ningun lado y que lo único que seguramente quería era sacarles plata. Les aconsejaron que vayan a hacer la denuncia a la Comisaria y que lo dejen asentado como un agravante, algo que ya la familia había pensado.
Fueron a hacer la denuncia a la Policía y cuando volvieron había un auto estacionado en la puerta de su domicilio. Eran dos personas, un remisero y el supuesto investigador. Cuando llegan le dicen, antes de entrar porque no querían hacerlo entrar a la vivienda, que había surgido un problema, que los habían llamado desde el Ministerio de la Nación a donde habían corroborado datos de él y que les estaba mintiendo, que no tenían garantía de que iba a hacer realmente el trabajo si les había mentido desde el principio porque no existía en ningun listado de investigadores porque eso solamente lo hacen efectivos de Policía Federal y Gendarmería.
Esta persona le dijo que no le podía decir eso porque hacía 17 años que estaba en ese tema y muchas otras cosas. Les pidió ingresar para demostrar que era cierto lo que hacía pero ellos se dieron cuenta que no bajaba nada, ni siquiera un contrato de responsabilidad mutua por lo que se iba a hacer.
Lo dejan ingresar para charlar, lo escucharon mientras decía que lo que más quería era ayudarlos a encontrar a Emmanuel, hasta que en un momento le dijeron que se comunicaban con el Ministerio y lo iban a poner directamente en contacto con el funcionario. Durante la conversación, vieron como titubeaba en lo que decía y que se ponía nervioso mientras le solicitaban más datos.
Se retiró del lugar donde estaban reunidos, se dirigió al dormitorio para hablar en privado con la persona del Ministerio quien le dijo que lo sacaran urgente de la vivienda porque el hombre podía ser peligroso y que si la situación se ponía muy tensa, que llamaran a la Policía.
Intenta llamar a la Comisaria pero se queda sin crédito. Volvió a donde estaba esta persona y cuando vuelven a conversar les dice que se había gastado $5000 en venir hasta nuestra ciudad, que si no querían que hiciera el trabajo, que le pagaran esa suma de dinero para cubrir los gastos para irse.
Gustavo le dice que no tenía el dinero, que lo tenía que ir a retirar del Banco porque no acostumbraba andar con efectivo, que por eso lo esperaba en el horario de bancos y él les dice que cómo lo hacían ir si no tenían la plata, que esperaría en la puerta hasta el otro día hasta que dieran esa suma.
Desde el Ministerio se vuelven a comunicar, le comentan lo que estaba sucediendo y que no podían llamar a la Policía porque no tenían crédito. Le dicen que si no lo habían sacado, que trataran de sacarlo y que ya iba la Policía.
Tocaron timbre y eran los efectivos de seguridad que llegaron directamente a abordarlo. Revisaron el auto y todos los elementos, los trasladaron a ambos a la Estación de Policía Comunal para hacerle las averiguaciones de antecedentes y todos los requerimientos. Allí Gustavo hizo la denuncia y los sospechosos quedaron alojados para ser investigados. Vale comentar en este sentido que nunca supieron si en realidad vivía en Chilecito porque poseía dos documentos.
Gustavo, Jimena y toda la familia están muy tranquilos de que todo se haya hecho bajo la órbita oficial con las denuncias que correspondían y por eso están muy agradecidos tanto con el Ministerio y la Policía.
