Durante la dictadura cívico-militar Carlos Genson fue detenido y torturado en la ex Brigada de Investigaciones de Las Flores, lugar que fue usado como centro clandestino y que hoy funciona como Espacio para la Memoria.
En la mañana de este viernes 30 de noviembre, Carlos llegó a Las Flores para ser parte de una nueva inspección ocular en dicho lugar en el marco del Juicio Monte Pelloni II.
“Llegamos para hacer el reconocimiento del lugar donde estuvimos secuestrados y torturados con un montón de compañeros”, señaló Genson.
Contó además que la primera vez que estuvo en Las Flores fue en el año 1984 junto a la CONADEP para realizar también un reconocimiento del lugar; en ese momento todavía funcionaba la Brigada. Luego fue con los Juicios por la Verdad y nuevamente con la causa de Monte Pelloni I.
En dialogo con Play Radios, Carlos relató lo que le produce entrar a ese lugar: “Personalmente un montón de recuerdos y el lugar en el cual me pasaron varias cosas, además de lo que fue el tema de la perdida de la libertad, el tema de las torturas y el tema de desaparición de personas, en el cual uno no tenía ese conocimiento y esa vivencia”.
Cuatro compañeros de él que pasaron por este centro de detención quedaron como desaparecidos y supuestamente muertos. “Lamentablemente ningún represor y fuerza de seguridad dijeron dónde están, qué hicieron con ellos o sea que la muerte la tuvieron que dar los familiares, los amigos y los compañeros que estuvimos ahí”, indicó.
También tuvieron que lamentar la muerte de otro compañero, Oscar Fernández, que según lo que se ha dicho, intenta escapar y lo matan o en un enfrentamiento, cuando en realidad no fue así ya que fue secuestrado y torturado junto a ellos y saben que lo asesinaron supuestamente en el Centro Clandestino “La Huerta” de Tandil.
A Carlos, igual que a la mayoría de sus compañeros, lo secuestraron de su casa. A él lo llevaron solo de su vivienda, allí además le robaron todas las pertenencias, los libros, las fotos, la ropa, no dejaron nada relacionado con su persona. De allí pasaron a buscar y secuestrar a otras personas y los trajeron al Centro que funcionaba en nuestra ciudad.
En ese momento no sabían dónde estaban. Carlos perdió el conocimiento, pero cuando se recuperó escuchó las voces de los chicos de las Escuelas, el timbre y vio que los estaba custodiando la policía “común”, la de la Brigada en ese momento, aunque nunca les dijeron que era justamente la Brigada.
A ellos los ingresaron por el patio, por el costado y los pusieron a todos en un galponcito. Luego los iban nombrando, los iban torturando después los llevaron a los calabozos que aun están.
Estaban con los ojos vendados, no sabían quienes eran los torturadores pero cuando los llevaban se nombraron como Ejercito Argentino y además había gente uniformada con ropa del Ejército y otra de particular así que más o menos imaginaban quienes podían ser.
