Ante el incremento de las lluvias y tormentas proyectado por el impacto del fenómeno climático “El Niño”, cuya llegada es inminente de acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN); Vialidad Nacional puso en marcha un plan integral de prevención en todo el territorio argentino.
A través de sus 24 distritos, el organismo coordina acciones orientadas a asegurar la conectividad y minimizar los riesgos de anegamiento en los corredores viales más sensibles de la red nacional.
El eje central del operativo se focaliza en el mantenimiento del sistema de drenaje. Cuadrillas viales realizan tareas constantes de limpieza y desobstrucción de cunetas, desagües y obras de arte —como puentes, alcantarillas y muros de contención—, acompañadas por inspecciones periódicas de la infraestructura y un seguimiento meteorológico permanente.
En la provincia de Buenos Aires, el despliegue contempla la asignación de equipos con dedicación fija en las bases de campamento de General Villegas, Juan A. de la Peña y Blas Parera. Su objetivo es reforzar de manera prioritaria las acciones anti-anegamiento sobre las rutas nacionales 33, 188, 226 y 3, además de la autopista A-017 «Presidente Perón».
En paralelo, el plan abarca intervenciones estructurales y de protección en distintas regiones del país:
- Córdoba:Construcción de saltos hidráulicos para la disipación de energía y recomposición de alcantarillado en la RN 35.
- Tucumán:Reparación de muros de ala y gaviones en las RN 38 y RN 65, junto con un pedraplén de gran magnitud en la RN 38.
- Corrientes:Refuerzo de estribos en los puentes sobre el Arroyo Guazú y el Río Corriente.
- Santa Fe:Protección de banquinas y losas de aproximación sobre el Río Salado en las trazas de las RN 95 y RN 11.
- Catamarca:Más de 200 jornadas operativas dedicadas al mantenimiento de alcantarillas, encauce de ríos y labores de emergencia en las RN 40 y RN 60.
Ante la confirmación del fenómeno climático, el Ministerio de Salud y la AFE pusieron en marcha un centro de monitoreo en tiempo real
Las advertencias del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y de organismos internacionales son contundentes: las condiciones del fenómeno de El Niño/Oscilación del Sur (ENOS) ya coinciden plenamente con la fase cálida de este evento climático. Con un aumento abrupto de la temperatura en la superficie del Océano Pacífico central y el debilitamiento de los vientos alisios, los científicos confirman que la alteración meteorológica se encuentra en pleno desarrollo y de hecho, está sucediendo en este 2026. Frente a este pronóstico crítico, el Gobierno Nacional se prepara con tecnologías orientadas a la anticipación de catástrofes.
Mediante un trabajo articulado entre la Agencia Federal de Emergencias (AFE), bajo la órbita de Seguridad, y el Ministerio de Salud de la Nación, se implementó una estrategia orientada a la respuesta preventiva. La pieza clave de este modelo es una central de monitoreo alojada en la Dirección Nacional de Emergencias Sanitarias (Dinesa). Esta unidad integra por primera vez a la entidad en la red GIRCyT del Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo (Sinagir).
Monitoreo satelital y mapas en tiempo real
El núcleo del centro de control opera con cuatro programas digitales especializados. Tres de ellos recopilan registros meteorológicos, epidemiológicos y del territorio provistos por entidades como el Conicet, la Conae, el INDEC y el SMN, mientras que el cuarto procesa esa masa de datos para traducirla en mapas interactivos con geoposicionamiento en tiempo real. Este avance permite a los técnicos reemplazar las planillas estáticas tradicionales por modelos analíticos visuales, facilitando el seguimiento de los índices oceánicos y atmosféricos (ROI y SOI) para prever escenarios de desastre horas antes de que se produzcan en el terreno.
El mapa de riesgo elaborado por las autoridades proyecta un panorama complejo para el litoral y el norte argentino, abarcando también zonas de Cuyo y Córdoba. Los registros satelitales históricos revelan la existencia de 5.476.680 hectáreas potencialmente inundables en provincias como Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Formosa y Chaco —superficie equivalente a catorce veces el Área Metropolitana de Buenos Aires—. En estas áreas vulnerables habitan casi un millón de personas (920.211) y se extienden 512 kilómetros de rutas nacionales y provinciales, además de 483 kilómetros de líneas de alta tensión expuestas a anegamientos.
El despliegue sanitario ante la catástrofe
Para mitigar los daños y responder en forma inmediata, la cartera sanitaria reformuló su capacidad de acción mediante tres escalas de intervención escalonada: patrullas sanitarias móviles, puestos avanzados de estabilización y hospitales modulares de baja y mediana complejidad.
El pilar operacional de mayor capacidad, de acuerdo con el informe oficial, es el hospital móvil ERMEH (Equipo de Respuesta Médica Extra Hospitalaria), una estructura modular donada por el Comando Sur de EE.UU. que cuenta con 60 camas de internación general y unidades de terapia intensiva, capaz de instalarse en cualquier punto del país en menos de 72 horas y quedar totalmente operativo en solo cuatro horas.
Este sistema busca articularse con la red hospitalaria local y evitar el colapso de las instituciones de alta complejidad durante una contingencia.
Las posibles epidemias posteriores
El nuevo modelo de emergencia sanitaria también incorpora la dimensión epidemiológica. Los sistemas informáticos permiten geoposicionar a los pacientes, anticipar brotes, facilitar la aplicación de vacunas y controlar vectores. La información se comparte en tiempo real, lo que refuerza la vigilancia y la contención para evitar que una emergencia climática se convierta en una crisis de salud pública.
La plataforma digital colaborativa Virtual SICOM permite a las provincias cruzar inventarios de insumos, coordinar recursos en red y monitorear variables epidemiológicas para mitigar de forma directa posibles brotes infecciosos o prevenir vectores en las zonas más golpeadas por la emergencia climática.

