Con una inmensa alegría para todos, Michel Bertholet logró llegar al objetivo propuesto: recaudar los 10 millones de pesos que necesita para comprar una silla de ruedas que le permita movilizarse de forma totalmente independiente. En “Voces de la ciudad” hablamos con él apenas un par de horas antes que el mismo Michel nos avisara que se había recaudado la totalidad del dinero.
“Solo me salen palabras de agradecimiento. Veo todo, estoy al tanto y se los agradezco realmente de corazón”, expresó el joven en el inicio de la entrevista.
Enorme deportista, gran futbolista, de perfil bajo, siempre trata de mantenerse al margen de todo –como cuenta él- pero ahora con esta situación personal ha tenido que prepararse mucho para poder hablar y fue así que pudo contar qué le pasó y cómo está.
“Me ha costado un montón y hoy me siento preparado y soy consciente de la realidad que estoy viviendo y la que voy a estar por el resto de mi vida” manifiesta Michel.
Su lesión debido al accidente que sufrió es una fractura en la vértebra dorsal 12, desde ahí hacia abajo quedó toda la zona de las piernas afectada. El diagnóstico es una paraplejía del 50% del cuerpo que le impide volver a caminar. “Eso fue un baldazo de agua fría para mi. Sabia que existía la posibilidad, pero uno nunca quieren que le digan eso”, cuenta Michel.
Santa Catalina, la clínica de rehabilitación donde se encuentra hoy es su refugio y su trampolín para lo que viene. “Desde el día 1 me han brindado todo acá. Tengo conmigo los mejores terapistas en diferentes áreas, he progresado mucho anímicamente, hoy me encuentro bien, pero me ha costado. Primero porque cuando llegué acá tenía el deseo de poder volver a caminar y fue corriendo el tiempo…y con ayuda de psicólogos y terapistas fui revirtiendo esa situación –expresa- hoy gracias a dios lo tengo asumido y se lo conté a toda la gente”.
Con tranquilidad y convencido de los nuevos desafíos que le esperan dice con firmeza, “Realmente estoy bien, con ganas de volver para Las Flores y de continuar con mi vida, con esta nueva vida”.
La silla de ruedas por la que se inició la campaña, se compra en el exterior y demora entre 3 y 4 meses desde que se pide, ya que se hace a medida y hay que prepararla. En el día de hoy personal de la ortopedia le acercó a Michel una similar para probar, ver cómo se siente y despejar todas las dudas. Para explicar la diferencia, la silla que usa ahora es una estándar, de internación, que pasa 20 kilos, y que necesita de otra persona para salir a la calle, por ejemplo, porque es muy pesada.
En su nueva vida Michel encara lo que viene como un nuevo comenzar, lo expresa con una sonrisa y agradeciendo a cada uno por el apoyo recibido y por el que sabe que seguirá. “Agradezco a todos, desde los que compartieron la historia hasta los que han hecho algo para beneficiarme y que yo pueda tener mi silla. Espero pronto volver a la ciudad y reincorporarme de nuevo. Estoy recontra agradecido, de corazón por todo lo que han hecho por mi”.
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