Nacida en La Plata, florense por elección, con incontables anécdotas e historias, la querida profesora Casta Ruiz hoy nos visitó en los estudios de Play Radios con esa vitalidad y lucidez que aún conserva con su más de cien años.
“En febrero van a hacer 50 años que estoy en Las Flores, llegue en el ´73 y en el ´75 ya empecé a dar clases en la escuela normal” comentó Casta que tiene las fechas presentes en su memoria al tiempo que nos decía orgullosa “el 26 de marzo cumplo 102”.
Su padre era marino por lo que la llevó a vivir sus primeros años de vida en Italia, donde cursó primero y segundo grado, y donde el mismo Benito Mussolini le entregó un certificado como mejor alumna. Años más tarde, se casó con un florense y luego de idas y venidas por diferentes ciudades finalmente se instalaron en nuestra ciudad que la adoptó y ella misma dice “Soy de acá porque tengo más años en Las Flores que en cualquier otro lugar. Soy bien tratada por todo el pueblo, me siento feliz, siempre elijo Las Flores, en mi ciudad”.
Con título de Profesora Superior de Piano, siempre dedicada al canto –que es lo que más le gusta- agrega, Casta integró y dirigió el coro local por más de 20 años, habla italiano, algo de alemán, “pero inglés nada, por eso no me gusta la música en inglés, no la entiendo”, dice.
Siempre muy coqueta, independiente y con una salud impecable, Casta Ruiz es una agradecida de la vida, “Gracias a dios tengo mis cositas pero no influyen”. Hoy vive en la Asociación de Servicios Comunitarios, lugar donde además de estar atendida y acompañada le permite compartir su día con otros y manejarse con la misma libertad de siempre. “Extraño el auto y estar alejada del centro, ahora donde vivo es más lejos, pero salgo si tengo que hacer algún trámite personal, estoy muy tranquila donde estoy”. Cuenta además que tiene su computadora donde mira mucho pero que el celular no le gusta, “Cuando uno se niega de entrada seguramente después no va a aprender, y es lo que me pasa a mí”, dijo firmemente.
Memoriosa, recuerda a sus alumnos, sus compañeros y sobre todo fechas, “La memoria con los números tengo todo, soy capaz de señalarte año por año donde he vivido, los números de teléfono uno por uno de la gente del coro, todo”.
Jovial, alegre, activa, inquieta, así es Casta con sus 101 años de vida, agradecida a Dios y con ganas de seguir haciendo. Entre risas comenta “Estoy feliz, soy feliz y agradezco a Dios antes que nada que todavía me tenga acá y con buena salud, No sé como será mi final pero a esta edad yo no sé lo que es un dolor de nada, es una bendición”.


