Mauricio Patronelli es el papá que viajó junto a los egresados del Instituto San Miguel de Las Flores que fueron a Villa Carlos Paz en contingentes con la empresa “London”.
En exclusiva en el aire de FM 107.7, relató detalle por detalle todo lo que vivieron desde el inicio hasta el final del viaje cuando, tras los hisopados, varios dieron positivo de COVID-19, incluido él mismo.
Confirmó que el grupo de San Miguel estaba conformado por 55 integrantes y que 25 están atravesando la enfermedad. En particular Mauricio con la voz un poco tomada; el resto de los chicos bien, solo algunos con dolor de garganta leve (del grupo a su cargo durante la estadía una joven estuvo con principio de bronquitis y una o dos con anginas).
Se encuentra realizando el aislamiento junto a seis de los alumnos en una casa que amablemente prestó otro de los papás.
El viaje, antes de la concreción, comenzó complicado porque las familias habían acordado pagar un viaje en un crucero y la empresa luego por la pandemia transformó el viaje a otros dos destinos Cariló y Pinamar o Villa Carlos Paz, este último elegido por los chicos.
Como padres, dijo, sentían que no era el mejor escenario porque tenían otras expectativas pero los jóvenes querían hacer el viaje y además era “el” momento de que lo puedan hacer porque después se van a estudiar e iba a hacer más difícil que se junten.
Mauricio fue propuesto como padre acompañante. Fue con el objetivo principal de que los jóvenes pasen el viaje que esperaban y que disfrutaran y también para que verificar que todo se cumpla.
Fueron alojados en un Hotel 4 estrellas, uno de los mejores de la ciudad, nuevo, con comodidades. Todo se estaba cumpliendo bien, las excursiones, los boliches (solo les extrañó que de 350 egresados, solo acompañaran 5 padres, tres de Las Flores con los otros dos que fueron junto a los chicos de la Escuela Normal).
Tuvieron algunos inconvenientes con la Tarjeta PreViaje (que se les había dado tras un acuerdo por los cambios que hubo en el paquete contratado) porque muchos de los jóvenes no las pudieron usar. Mauricio se reunió con directivos de la empresa en el inicio del viaje; pudieron resolver algo para tener un servicio que al que no podían acceder con esa tarjeta.
Hasta ahí todo bien. Algunos pequeños detalles con el servicio médico, atenciones, agua en las excursiones, resfríos que se presentaron, entre otros.
El día de volver
Llegó el último día. Por contrato el grupo debió pagar un seguro aparte de todos los seguros que se pagan en todo viaje, que era un seguro de COVID. Dentro de ese seguro tenían que irse con resultado negativo pero si tenían algún problema allá o algún positivo, la empresa tenía que dotar de otro hotel para que se alojen y además la posibilidad de que viajen todos los que habían dado positivos por un lado y los que resultaron negativos por otro. Eso se dijo antes de salir de viaje.
A partir del día 27 cambiaron las restricciones en la Provincia de Córdoba y los boliches podían funcionar hasta las 3 y con aforo de 300 personas en lugar de 1000; esa fue la ultima noche del grupo.
A las 5 de la mañana comenzaron los hisopados que eran rápidos. Eran 300 en total, se fueron haciendo por grupos. Cuando iban finalizando se acercó una de las personas de la empresa y comunica al primer grupo que iba a salir de viaje que se iban a ir en ese momento en el micro, que agarren los bolsos y que los resultados iban a estar para dentro de unas horas.
Cuando el papá escucha eso, pensó que no podía ser porque los resultados debían estar en pocos minutos porque eran tests rápidos. Todos los micros viajaron como en la ida, a los resultados se los daban en la ruta, pero él no iba a permitir eso.
Habló con el coordinador y le dijo que el micro no salía sino era con positivos por un lado y negativos por otro. En ese momento estaban en el lobby del hotel, eran alrededor de las 7 de la mañana. Les comunicó esto mismo a los padres de Normal que se acoplaron a la decisión y fueron a hablar con un responsable de la empresa a quienes le pidieron un listado de los resultados porque debían llegar a la ciudad y debían informar a los padres cual era la situación de cada uno de los egresados y no podían arriesgar a que los que no estaban afectados, se contagien.
Desde la empresa debieron readecuar varias cosas tras el pedido de los padres. Pueden retomar el viaje los que habían dado resultado negativo.
Ante todo esto los afectados tuvieron que esperar en el patio de un boliche que está al lado del Hotel porque venían otros contingentes. Era cerca del mediodía por lo que debían tener agua, comidas, consiguieron pero siempre pidiendo, siguiendo a los responsables de la empresa (también tuvo haber algunos llamados desde Las Flores).
Después de un rato llegó otro micro de otra empresa, de las más conocidas. Los mismos egresados y padres cargaron los bolsos, abrieron ellos mismos las bauleras (aclaró que nunca les tiraron los bolsos) porque los dos choferes (estiman de alrededor de 50 años) nunca bajaron de la unidad.
Cuando terminaron de cargar, veían que no abrían las puertas del colectivo, entonces empezaron a preguntar por qué no abrían hasta que les dicen que debían bajar las maletas porque el micro salía vacío.
No entendían nada. La situación no era nada linda, después de 6 o 7 horas de esperar, no podían viajar. Volvieron a hablar con la firma para pedir una explicación la cual fue que tras un llamado al sindicato, los choferes podían decidir viajar sin los pasajeros.
Después de un tiempo más, llegó otro micro de una empresa de Bahía Blanca y pudieron volver a Las Flores. El viaje comenzó pasadas las 17.50 horas (12 horas después del hisopado); vinieron directo a nuestra ciudad y en la unidad vinieron integrantes del grupo de San Miguel, de Normal y de Olavarría.

