Tenía que realizarse una cirugía programada en el Hospital pero no pudieron hacersela porque no había anestesista.
Su marido esperó afuera de la habitación, en cercanías a la Sala de Oncología del nosocomio y vio como ingresaba personal con una caja con confituras y sidra para festejar fin de año.
Ambos manifestaron su indignación en el aire de FM 107.7 Play Radios:
