La caída del consumo a nivel nacional no se detiene, y el fenómeno dispara consecuencias no sólo en la calidad de vida de la gente, sino también en forma de cierres de comercios y caída de la recaudación de las provincias.
Los datos más recientes de la la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) muestran una caída del 1,1% en el consumo masivo durante el mes de agosto. A esta cifra se le suman otras que confirman lo grave de la situación.
El Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) advirtió que ese mes se redujo en un 0,4% el consumo de leche respecto de julio, y el director ejecutivo de la Asociación de Supermercados Unidos, Juan Vasco Martínez, dijo que los comercios de grandes superficies vieron caer sus ventas en 23 de los últimos 24 meses.
La baja de las ventas hizo que cerraran la persiana tantos comercios porteños, que los locales desocupados ya llegan al 10,7%. Las ventas en supermercados en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) se desplomaron un 1,2% en el segundo trimestre del año en comparación con el mismo período de 2025. En Córdoba, la facturación de las pequeñas y medianas empresas (pymes) viene cayendo desde hace seis meses. En Santa Cruz, varias cámaras empresarias y comerciales le dirigieron una carta al gobierno provincial para que aplique políticas de inmediato.
En un contexto tan complejo, que afecta a todo el país, ¿cómo le va a la provincia más grande del país? La respuesta es que Buenos Aires sufre la crisis aun en mayor medida que otras. Las ventas en supermercados cayeron en julio un 4,7% respecto de julio de 2025, y en comparación con 2023, un 16,7%.
El rubro más afectado es el de electrónica y artículos para el hogar, que tuvo una baja de ventas del 36,4% en lo que va del gobierno de Javier Milei; en el de bebidas, la reducción fue del 30,9%; en el de artículos de limpieza y perfumería, del 20%.
También las ventas en autoservicios mayoristas del Gran Buenos Aires (GBA) se desplomaron: un 3% en la comparación interanual, un 26,7% a lo largo del mandato mileísta.
Esto tiene su correlato en el empeoramiento de indicadores esenciales a nivel nacional, que muestra la crdisis de la industria y el comercio y, muy especialmente, del consumo.

