En la mañana de Frecuencia Personal, por FM 107.7 Play Radios, recibimos a Soledad Rafeca y Arturo Gavazza, auxiliares de la Escuela N° 4 del Barrio Traut, quienes compartieron una charla amena y emotiva junto a Flavio Pérez.
La entrevista permitió conocer un poco más de cerca a dos personas que, detrás de su tarea cotidiana, construyeron durante años un vínculo profundo con la institución, con los chicos y con toda la comunidad educativa.
Ambos se desempeñan como cocineros de la escuela, preparando de lunes a viernes las comidas para cerca de 120 alumnos. Pero su tarea, como ellos mismos contaron, va mucho más allá de cocinar: es acompañar, ayudar, escuchar y estar presentes.
“Nosotros llevamos la institución en el alma”
Soledad lleva 35 años como auxiliar de educación y reconoce que, por los años trabajados, ya podría estar jubilada. Sin embargo, distintas cuestiones económicas y personales hicieron que postergara esa decisión.
“Llevo la institución en el alma y me cuesta dejarla”, expresó con emoción.
Su historia está profundamente ligada a la Escuela N° 4. “Mi vida es la Escuela 4”, sostuvo, reflejando el sentimiento que fue construyendo a lo largo de más de tres décadas Durante la entrevista también recordó con orgullo que una de sus recetas fue seleccionada para formar parte del menú del SAE, un reconocimiento que recibió con enorme alegría y que, según contó, fue una verdadera sorpresa.
Mucho más que una tarea
En la Escuela N° 4, Soledad y Arturo no solamente preparan diariamente los alimentos. También colaboran con las distintas actividades que se realizan y están siempre dispuestos a dar una mano.
“La sentimos propia”, remarcaron.
Entre las anécdotas compartidas apareció también ese vínculo cotidiano y cercano con los alumnos: ayudarlos cuando olvidaron algo, acompañarlos cuando tienen alguna dificultad o simplemente estar atentos a esas pequeñas situaciones que forman parte de la vida escolar.
Son gestos sencillos, pero que dejan huella.
Soledad recordó además cómo el paso del tiempo fue haciendo que varias generaciones de la comunidad educativa se cruzaran con su historia: docentes que fueron alumnos de la escuela y que hoy regresan como profesionales, y padres y madres que alguna vez estuvieron en el comedor y hoy llevan allí a sus propios hijos.
Arturo y su compromiso permanente
Arturo, por su parte, además de desempeñarse en la Escuela N° 4, continúa capacitándose. Actualmente estudia para Auxiliar en Cuidado de Personas con Discapacidad, demostrando que las ganas de aprender y de seguir creciendo siempre están presentes. También contó su experiencia durante las Escuelas Abiertas de Verano, donde continúa trabajando durante enero acompañando a los chicos.
“En vacaciones se extrañan los chicos”, confesó, una frase que resume el fuerte vínculo afectivo que mantiene con ellos.
Sobre el funcionamiento cotidiano de la institución, destacaron también el acompañamiento del Consejo Escolar y la Direccion de a esculahoy a cargo de Graciela Ayuso, señalando que ante cualquier requerimiento reciben respuestas rápidas y que trabajan con comodidad y buena predisposición.
El valor de trabajar juntos
Durante la entrevista, Soledad y Arturo también tuvieron palabras de reconocimiento mutuo.
Soledad destacó de su compañero su humanidad y su manera de relacionarse con los demás:
“Lo mejor que tiene Arturo es que nunca te va a hablar mal de nadie. Es muy humano y tiene muy buen carácter”.
Arturo, por su parte, describió a Soledad como una excelente compañera:
“Con Soledad nos entendemos muy bien, trabajamos a la par. Es una muy buena compañera”.
Una relación de trabajo basada en el respeto, el compañerismo y la confianza, que seguramente también se refleja en el día a día de la escuela.
“El único modo de hacer un gran trabajo es el amor con el que lo hacés”
En un momento de la charla, Soledad compartió una frase que había recibido acompañando un regalo y que resume de alguna manera el espíritu de ambos:
“El único modo de hacer un gran trabajo es el amor con el que lo hacés”.
Y quizás no haya una mejor manera de describir tantos años de dedicación.
Porque detrás de cada comida preparada, de cada jornada compartida, de cada actividad en la que colaboran y de cada pequeño gesto hacia un alumno, hay algo que no aparece en ningún registro laboral: el cariño por la escuela y por quienes forman parte de ella.
Una entrevista que también tuvo el reconocimiento de la comunidad
La visita a Frecuencia Personal generó una respuesta muy especial de quienes escuchaban el programa.
Durante la entrevista llegaron numerosos mensajes de colegas, docentes y exalumnos, quienes quisieron hacerles llegar su reconocimiento, destacar sus cualidades humanas y agradecerles por el trabajo que realizan cada día.
Soledad y Arturo llegaron a la radio para contar su experiencia y terminaron recibiendo el cariño de muchas de las personas que, de una u otra manera, fueron parte de su recorrido.
Decadas de historia, miles de alumnos, innumerables jornadas compartidas y una escuela que sienten como propia. Porque hay personas que trabajan en una institución y hay otras que, con el paso del tiempo, se convierten en parte de su historia.
Soledad y Arturo son, sin dudas, de esas personas.
Los invitamos a escuchar la entrevista completa aqui:

