A 37 años del triunfo de Alfonsín en las urnas

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Se cumplen este viernes 37 años de las elecciones presidenciales de Argentina que se llevaron a cabo el domingo 30 de octubre de 1983 con el objetivo de volver a la democracia tras la dictadura instalada en 1976, autodenominada Proceso de Reorganización Nacional.
Los comicios se realizaron bajo el imperio de la Constitución Nacional de 1853 y sus reformas de 1860, 1866, 1898 y 1957.
Triunfó categóricamente el candidato de la UCR Raúl Alfonsín con un 51.75% del voto popular y 317 votos de los 600 miembros del Colegio Electoral. En segundo lugar obtuvo el candidato Italo Luder, del Partido Justicialista que obtuvo el 40.16% del voto popular y 259 electores.
Los otros dos candidatos que le siguieron en cantidad de sufragios fueron Oscar Alende, del Partido Intransigente, con el 2.33% de los votos, y Rogelio Frigerio, del Movimiento de Integración y Desarrollo, con el 1.19%, obteniendo ambos 2 electores cada uno.
Los 20 electores restantes fueron a parar a partidos sin fórmula, que ocuparon el 2.23% todos juntos. El restante 2.34% se distribuyó entre otras candidaturas, que no obtuvieron electores.
Las elecciones de 1983 iniciaron el período más largo de continuidad democrática de la historia argentina, no interrumpido desde entonces. Simultáneamente se eligieron la totalidad de los miembros del Congreso Nacional, gobernadores de las provincias, legisladores, intendentes y concejales en todo el país.
Fue la primera victoria en una elección presidencial obtenida por la Unión Cívica Radical derrotando sin atenuantes al Partido Justicialista en elecciones transparentes y sin proscripciones.
Una adecuada perspectiva histórica nos indica que no solamente significó la victoria electoral del radicalismo y su candidato a presidente Raúl Alfonsín en elecciones libres, transparentes y sin fraude por sobre el peronismo, pero por sobre todo, derrotando definitivamente al autoritarismo, la violencia política, las interrupciones constitucionales y las violaciones a los DDHH.
Vale señalar que no solamente fue un episodio electoral de los tantos que hubo en nuestra histórica cronológica, ni tan solo una transición de un gobierno de facto hacia un régimen constitucional, los cuales padecieron de cíclicas crisis y rupturas a través del siglo XX.
La sociedad en su conjunto realizó un balance basado en el duro aprendizaje con respecto a la década precedente al comicio de 1983, y en un proceso virtualmente contracultural, eligió la convivencia pacífica por encima del miedo y el autoritarismo.
Aunque desde este pandémico y complejo 2020 que atravesamos pueda parecer anecdótico, el 30 de octubre de 1983 es ​​como sostuvo el mismo Alfonsín en su campaña, «una bisagra en la historia». Desde entonces ya pesar de las vicisitudes conocidas por todos, el sistema constitucional y democrático goza de estabilidad, permanencia y vitalidad cuyo mérito, independientemente de gobiernos, dirigentes y fuerzas políticas radica fundamentalmente en la fortaleza de la sociedad civil.
Fuente: La Prensa 

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