Luis Sanclemente, Pastor de Cosecha Mundial: “tenía que hacerme quimioterapia pero me encontré con Dios y sané mi alma”

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Luis Sanclemente es nacido en San Miguel del Monte, tiene su casa paterna en Gorchs y es muy allegado a Las Flores por distintas circunstancias de la vida. Hoy en día vive en Olavarría y en la tarde de ayer dialogó con Frecuencia Personal Azul, el programa que todos los martes se emite por FM 96.7 de la vecina localidad.

En la actualidad es Pastor del Ministerio de Cosecha Mundial y todos los domingos llega a tierras azuleñas

“En primera instancia, como todos, tenemos un concepto un poco equivocado de lo que es Dios y por ahí lo ponemos en un lugar en el cual ni siquiera Dios quiere estar. Lo metemos, lo encerramos y lo encasillamos en una religión cuando en realidad Dios es alguien que quiere compartir la vida con nosotros”, señaló Luis quien así comenzó contando cuándo y porqué fue que se volcó a la fe, al pasar por varias experiencias de vida en su salud.

A los 16 años, tras ser preseleccionado por el Club Boca Juniors por ser un destacado jugador de fútbol, tuvo un ataque de peritonitis en el campo por lo que estuvo 3 meses internado porque estuvo muy mal hasta que milagrosamente salió.

Pasó el tiempo, se fue a Olavarría, se casó, tuvo dos hijos y un “buen día”, tal como él mismo, manifestó, y a los 33 años le detectaron no solo un cáncer de pulmón sino también que no había muchas probabilidades de recuperación porque “estaba muy tomado” y los médicos le habían dado solamente dos meses de vida.

En Olavarría “lo desahuciaron” y viajó a Buenos Aires a tratarse, le hicieron estudios y todo lo que estaba al alcance hasta que le comunicaron que si no se operaba no podía seguir viviendo y si se operaba también por lo que le dijeron que podía elegir pero elegir como morirse, pero que de vivir no se haga ninguna esperanza.

Fueron momentos en la vida en los que “uno no sabe como reacciona”. Aun no conocían nada de Dios pero su esposa se mostraba muy firme. También fueron a La Plata donde le dijeron que le podían hacer un estudio como para corroborar aunque ya estaba todo dicho. Se internó un 5 de enero, no lo querían operar, él quería que si lo hagan, que firmaba lo que sea hasta que “se tiraron un lance”, incluso cuando consideraban que para la medicina no había solución.

Salió de la internación a mediados de marzo de ese Hospital Público, después de muchos altos y bajos. Le dieron el alta y le comunicaron que desde ahí iban a hacer el control, la quimioterapia y él todos los meses tenía que ir pero él no fue nunca más, desde el año 94 hasta ahora no fue más.

En la zona del nosocomio no había hoteles por lo que su mujer se contactó con una pensión de una familia que era cristiana. Les contó por lo que estaban pasando, fue ahí donde ella conoció a Cristo, a tener una relación y donde le dijeron que el esposo iba a salir.

Psicológicamente no continuó muy bien de esa situación, le pasaron muchas cosas feas, cometió muchos errores pero su señora le siguió insistiendo de ir a la iglesia. Ella, sus hijos lo querían ver ahí adentro, él les dio el gusto pero sin dudas ese dia se le cayó, lo que a muchos se les tiene que caer, que es la caparazón de orgullo de humanidad.

“Creo que tuve un encuentro con Dios. No alcanzó, ese dia yo tuve un impacto que me abrió la puerta, que me rompió estructuras de pensamiento  y me hizo dudar, que el dudar es bueno en estas cosas y ante la duda yo empecé a experimentar algo diferente y hasta el dia de hoy pienso porque no fui antes”, señaló.

Él siente que su salud ya estaba bien porque nunca más le dio importancia a lo que había tenido, recién después de 10 años se hizo una radiografía de tórax. “Creo que lo que más enfermo tenía yo era el alma porque el alma enferma el cuerpo. En ese encuentro yo empecé a sanar mi alma, empecé a sanar cosas que yo tenía con gente, con relaciones”, aseguró.

Fue así  como comentó – y dejó un importante mensaje –, a su creer, cuáles son esas herramientas poderosísimas para enfermar el cuerpo, porque éstas enferman el alma y eso desencadena en cáncer tal es el caso del no perdonar que es un cáncer espiritual y se transforma en cáncer físico.

En la Iglesia

Posterior a contar su interesante y conmovedora historia de vida, Luis detalló cómo desarrolló su carrera dentro de la iglesia, que no es una escuela aunque uno vaya aprendiendo constantemente y por niveles de madurez, de unción en el cuerpo, en dejar de ser uno para hacer para otro.

“Lo más tremendo que le puede pasar a una persona es encontrarse con el amor de Dios que hace que uno pueda dar amor a otro porque la sociedad está enferma de falta de amor”, remarcó.

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