Karina Andiarena, Ing. en Alimentos: “el arsénico es tóxico para la salud, pero no se sabe cuánto tiempo tenemos que tomar agua para que nos empiece a hacer mal”

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Karina Andiarena es Ingeniera en Alimentos y en el aire de Play Radios brindó especificaciones respecto a la presencia de arsénico en el agua y los cuidados a tener en cuenta para la salud.

Integra el Centro de Ingenieros de Las Flores y también es parte de la Sub Comisión de Alimentos del Colegio de Ingenieros de la Provincia de Buenos Aires. En el Distrito III de Olavarría, al que pertenece, hay tan solo dos matriculados en esta especialidad, mientras que en nuestra comunidad, tal como señaló, hay dos personas más que eligieron esta disciplina: Fernanda Vega y Emiliano Falasco.

Auditorías

Recientemente Karina inauguró su laboratorio, el cual está ubicado en Santamarina 707. Además, y por fuera de ese espacio, está haciendo un trabajo de auditorías bromatológicas para seguridad alimentaria, en los Supermercados Wal Mart y Carrefour y las Estaciones de Servicio YPF, siempre de la zona.

Por estos días lo realiza en Fulls, Servicompras de YPF de más de 20 ciudades. Allí se controla la elaboración de alimentos, los productos vencidos, se hacen análisis de agua, entre otras acciones. Estas inspecciones se realizan cada seis meses.

Al respecto, resaltó que es importante que toda empresa elaboradora de alimentos tenga un Director Técnico que específicamente tiene que ser un Ingeniero en Alimentos matriculado.

Arsénico

Las Flores siempre ha estado alerta por la presencia de arsénico en el agua de red. Esto ha llevado a que desde diferentes sectores sociales y políticos se trabaje para que la ciudad cuente con la Planta de Abatimiento.

Al respecto la Ingeniera comentó que en el año 2016 se hizo un Congreso Internacional de Arsénico porque ya es un problema de salud pública, de interés general en el mundo y en nuestro país desde una punta a la otra.

En dicho congreso, el Doctor en Geología Miguel Auge, reconocido porque hace más de 25 años que estudia la problemática de este arsénico, explicó en detalle, sobre 600 muestras aproximadamente, como fue variando con respecto al 2004 la presencia de este material en el territorio bonaerense. La conclusión que sacó fue que solamente el 9% de los habitantes de la Provincia toman el agua apta para el consumo.

En relación a esto, la profesional dijo que los valores del arsénico están por debajo del límite, que “es todo un tema”, porque el Código Alimentario Argentino exige que el límite máximo sea de 0,01. Con estos valores el 99% de las ciudades de la Provincia quedarían por fuera del límite, es decir no aptas para consumo, entonces lo que se acordó, hasta que no haya estudios certeros de cuanto es la cantidad de agua con arsénico que tenemos que consumir para que se exprese una enfermedad, o para que se comiencen a tener los síntomas de cualquier enfermedad, es un límite de 0,05.

Ese límite se venció en el año 2017 pero como todavía no están los resultados de los estudios que se están haciendo en el Ministerio de Salud y en la Comisión Hídrica Federal (en la que se reúnen todas las provincias afectadas por el arsénico), se extendió un poco más el límite.

Así  y todo, remarcó Karina, con ese límite hay muchas provincias que quedan por encima del mismo por lo que cada provincia adoptó un valor acorde a los valores que tienen, por ejemplo en La Pampa se adoptó un 0,15.

En este sentido, especificó que lo que se sabe del arsénico es que es cancerígeno y que produce una enfermedad, que es toxico para la salud, pero lo que no se sabe es qué concentración y durante qué periodo de tiempo tenemos que tomar esa agua o esos alimentos que pueden contener el elemento químico para que en nuestra salud se empiece a expresar la enfermedad.

“Se sabe que un valor mayor a 0,05 produce enfermedades, pero no se sabe cuánto tiempo tenemos que tomar esa agua con esa concentración para que nos empiece a hacer mal, es lo que están investigando, es difícil porque para ese caso habría que preguntarle a las personas que hacen las pruebas si se quieren someter a ese examen, el animales se hace pero en humanos es complicado”, destacó.

El arsénico se encuentra en todas las profundidades, tal como dijo, aunque remarcó que aun mas a 12 o 14 metros que es a la profundidad donde se hacen los pozos hogareños, para las piletas, lo que significa además que cada vez hay más, las obras no se han actualizado, se van moviendo todas las napas y haciendo que varíe la concentración.

Tipos de agua

En otro tramo, la Ingeniera reafirmó que “el arsénico es un componente natural del agua, habrá distintas concentraciones, pero cualquier agua lo tiene”.

 En este sentido se refirió a los diferentes tipos de agua que se comercializan.

Respecto a los filtros de agua destacó que hay marcas comerciales que están acreditadas, habilitadas, que tienen todas las certificaciones y que comprueban  que reducen en arsénico. De todas maneras, sostuvo, habría que ver en qué situación o en que caso conviene invertir en filtros de agua.

Por otra parte diferenció los tipos de agua ya tratadas que se ofrecen para el consumo directo: una cosa es el agua mineral que viene desde el deshielo, desde Villavicencio en Mendoza y el agua de mesa envasada que es el agua de red tratada.

Lo que aconseja ante esto es leer el rotulo de las botellas: agua mineral natural de manantial, agua mineralizada, y el agua tratada.

En el caso de los bidones de agua que se usan en los hogares con los dispensers hay que observar si dice agua natural de mesa envasada o tratada es decir agua de red potable, apta para consumo, tratada por diferentes mecanismos.

También sería factible consultarle al proveedor que análisis o certificados tiene porque la empresa debería tener el análisis fisicoquímico que el Código Alimentario Argentino  exige una vez por año o el bacteriológico cada 6 meses.

El tratamiento que se realiza en estos casos no reduce la cantidad de arsénico porque el tratamiento que se le puede hacer es muy caro, los equipos que se usan son muy costosos. Lo que se hace generalmente es cloración, ozonización, tratamiento de carbono para eliminar la concentración de cloro o bacteriológico.

Agua hervida

La profesional comentó que si el agua de red se hierve lo que se genera no es la eliminación del arsénico, por el contrario se logra una mayor concentración de las sales que tiene, del arsénico mismo, es decir que se eliminan los componentes volátiles y quedan los componentes que no son tan fáciles de eliminar, los cuales se concentran aun más,  “el agua se hace más dura”.

Lo único que se logra al hervir el agua es evitar el tema bacteriológico que también es importante, tanto como el arsénico.

Limpieza de tanques

Karina dijo que además de tener en cuenta la presencia del arsénico, es importante considerar la limpieza y sanitización de los tanques de agua de las viviendas, desinfección que se debería hacer por lo menos una vez por año, aunque se exige dos veces.

Recomendó hacerlo agregando una determinada cantidad de cloro según la capacidad del tanque, limpiando paredes con cepillo de cerdas duras, llenándolo con esa proporción de cloro y dejándolo actuar un tiempo determinado. Luego se vacia y se terminaría el trabajo cuando por la canilla ya no salga con olor o sabor a cloro.

Los análisis

En cuanto a los análisis señaló que si se quiere estudiar la presencia de arsénico en el agua es lo mismo si el agua es de tanque o es directo de red porque la concentración de sales puede llegar a variar solo en periodos de sequia o de inundación, es decir en cambios bruscos en la naturaleza. Lo único que beneficia al agua directa de red, es que se saltea una etapa de contaminación.

Relación con agroquímicos

Como señaló anteriormente, el arsénico es componente natural del agua, está en las rocas, en las capas subterráneas.

Explicó que los contaminantes químicos ayudan a aumentar la concentración porque una contaminación en el agua puede ser original, que sea ya parte de la composición, o puede ser externa, que se agregue por el ser humano, por el ambiente o por lo que fuera.

Controles en la ciudad

Cualquier vecino florense puede acercarse al laboratorio para hacer una prueba del agua de la vivienda (o cualquier otro alimento).

Se hacen muchos análisis más que nada para conocer la presencia de arsénico pero no se tiene en cuenta la contaminación bacteriológica que en muchos casos es la que produce muchos problemas gastrointestinales.

Cloro en el agua

La Ingeniera también hizo hincapié en la presencia, gusto u olor de cloro que habitualmente suele tener el agua de red en nuestra ciudad. Explicitó que el cloro en su justa medida está bien, pero en exceso es un compuesto toxico.

En este marco contó que desconoce cómo la empresa del Estado, ABSA, realiza los controles, o quienes lo hacen, que lo único que sabe, y que cualquier vecino puede observarlo, es que la concentración de cloro es mayor por la mañana y no tanto así  por la tarde o por la noche y que eso se debe a cuando empiezan a andar los equipos hasta que se disuelve.

Relevamiento

La profesional trabaja en un relevamiento para juntar más cantidad de muestras y verificar como está hoy la problemática del arsénico, dado que en algunos casos los resultados han arrojado 0,06.

Opciones

Remarcó que en los casos en que los análisis dan más de lo permitido, no hay muchas opciones para evitar el consumo porque el agua se debe consumir y nada garantiza que no contenga el elemento químico.

Extremos

La contaminación en la salud por este elemento químico se da, tal como remarcó la profesional, por el consumo específicamente, no si se usa el agua por ejemplo para bañarse. Asimismo la contaminación se puede generar cuando se consumen alimentos producidos o cocinados con el agua que lo tiene (productos de mar, arroz) o al consumir alimentos industrializados que están hechos con compuestos, aditivos que se obtienen por reacciones químicas y que también lo contienen.

La Ingeniera resaltó igualmente que no hay que ser tan “extremistas, alarmistas” con el tema del consumo de agua con arsénico, más que nada porque siempre ha sido así, lo que cambia es que ahora hay más investigaciones y el tema se conoce un poco más.

También hay que tener en cuenta que el Código Alimentario Argentino ha hecho un “copio y pego” de la legislación de Estados Unidos donde si se han hecho estudios. En nuestro país no se han hecho análisis para establecer esos límites, aun cuando las napas son completamente diferentes.

Enfermedades

En el último tramo la Ingeniera destacó que enfermedades como el cáncer no se producen  específicamente por el consumo de agua con arsénico sino por múltiples factores que pueden ser genéticos, el medio ambiente, por el estilo de vida, el estado anímico, depresión, la alimentación y no solamente porque incorporamos agua sino por una gran cantidad de alimentos industrializados que incorporamos por día.

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