Mamá de Nacho Osterrieth: “si él llegaba a tiempo a La Plata, todo podría haber sido distinto”

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Ignacio Osterrieth, Nacho, tenía tan solo 20 años y falleció a raíz de una importante infección que contrajo tras un tratamiento en una muela.

Sus familiares y amigos están convocando a una marcha que se realizará este martes 1º de mayo para pedir justicia. La concentración será en el Hospital para luego marchar hasta la Municipalidad y hasta la Ruta 3, la cual será cortada a la altura de Av. Presidente Perón.

Milagros – su mamá – y Marcela – su tía y madrina- contaron en el aire de Play Radios cómo se llegó hasta este desenlace.

En primer lugar señalaron que el objetivo es buscar justicia porque “respuestas no tuvimos” y para que a otras familias no les pase lo mismo.

La familia ya cuenta con abogado e hizo la denuncia en la Comisaría local, denuncia que pasaría a Fiscalía; para esto la dependencia ya habría pedido la historia clínica al Hospital San Juan de Dios y después lo hará para con el nosocomio local.

Por otra parte indicaron que todavía no se explican qué pasó, que cómo por una extracción de muela – que no se la pudieron sacar antes de todo el problema – haya pasado todo lo que pasó después y que por eso siguen. “Vos te pones ahora a hablar, a investigar y decís, se podría haber evitado, muchísimo. Como siempre dije él tenía una bacteria con alta mortalidad pero si él llegaba a tiempo, unos días antes, podrían haber hecho una cirugía y podría haber sido distinto, eso es lo que nos dijeron los profesionales en La Plata”, relató Milagros.

El inicio del problema

El problema comenzó la bacteria ingresó tras la lesión que se le había producido en la boca por la muela. Nacho fue miércoles, jueves y viernes a la guardia; le inyectaban Diclofenac para que se le calme el dolor, lo dejaban en la sala de la guardia por tres o cuatro horas y luego lo mandaban devuelta para la casa con un tratamiento de hielo, con antibióticos, con Ibuprofeno. “Cada vez que lo veían le decían: – ¿otra vez estás acá? ¿No te dijimos que tenias que esperar a que te hicieran efecto los antibióticos?”, apuntó Milagros, quien además explicitó que su hijo ya estaba tomando antibióticos desde antes que se fuera a sacar la muela, justamente para que no tuviera infección.

El viernes a la tarde lo volvieron a llevar a la Guardia porque ya no podía respirar, no podía comer y no podía hablar porque tenía todo hinchado en la parte de la garganta, de los ganglios. Lo vio el Dr. Sandoval quien con un “fierrito”, como señala su mamá intentó abrirle la boca ‘a la fuerza’ dado que Nacho no podía abrir la boca por el fuerte dolor.

Fue la misma mamá la que le pidió a la Medica Spinelli si lo podía dejar internado porque ellos no se lo volverían a llevar así , era el tercer dia que iba a la guardia, estaba con mucha fiebre, 40 o 41 grados, lo mandaban a baños y nada cambiaba.

Quedaron ahí por un rato mas, les tomaron nuevamente los datos y la Doctora les comentó “de mala manera” que hablaría con el Dr. Sandoval para internarlo en el sector de Clínica. Allí lo vio recién el sábado a la mañana el Dr. Serafini quien manifestó que no podía ser que ni siquiera le habían hecho un análisis. Fue ahí cuando le realizaron estos estudios cuyos resultados, algunos y no todos, tardarían 14, 15 días.

El joven empezó a empeorar, le dolía el estomago y los profesionales les decían a los familiares que podía ser por los medicamentos porque él no estaba comiendo nada, como una gastritis.

El sábado a la noche, se descompensa, se le cierra la garganta y no podía respirar, una enfermera llamó al médico de Terapia, Dr. Medina. El estado de Nacho era para que estuviera en Terapia, de hecho la misma enfermera se los habría manifestado porque se ahogaba y escupía sangre.

Fue llevado finalmente a Terapia. El mismo doctor que se encontraba allí señaló que el médico que lo reemplazara iba a tener que hacer algo porque ya no tenía capacidad para respirar y porque veía muchas placas, mucha infección.

La familia lo fue a visitar; estuvieron con él, su madre le preguntó cómo estaba y él le dijo que mal, que le habían puesto una inyección para dormirlo porque “no los dejaba tranquilos”, a las enfermeras y otros profesionales. Su mamá lo retó, le dijo que ya era grande y que tratara de tranquilizarse. Exteriormente también se lo veía mal, estaba hinchado, tenía una joroba en la espalda, tenía la boca hinchada, no hablaba y sentía que la lengua estaba también hinchada. No era el Ignacio que ellos conocían.

Hablaron con el Dr. Sandoval, quien salió a dar el parte médico y les dijo que le habían hecho radiografía de pulmón, ecografía de riñón, análisis, que él estaba “perfecto”, “que era un mañero, que era una bola de nervios” y que lo dejaría en esa sala para que deje tranquilas a las enfermeras y los deje tranquilos a ellos a la noche y que al otro dia lo pasarían a clínica de vuelta. “Nosotros lo veíamos peor. Le preguntamos al Doctor si estaba seguro, si no necesita trasladar y nos dijo que no, que él está bien, que lo que pasa es que es muy nervioso”.

Aparentemente los análisis habían salido bien, solo que tenía un poco alta la bilirrubina por los antibióticos pero resultó después que era porque ya no le funcionaba el hígado. Luego el profesional les dijo que le llamaba la atención un análisis que el dia anterior había arrojado 32 millones de glóbulos blancos y en ese momento arrojaba solo 6 mil pero que eso podía ser solo un error del laboratorio del hospital.

El Doctor insistió en que se encontraba bien, que era “un mañero”, que cuando la familia se iba lo iban a sedar y que no había que trasladarlo, ni tampoco le podían hacer una tomografía porque estaba roto el aparato. “Todo eso es lo que duele”.

Sandoval les decía que vieran que se estaba deshinchando el cuello pero en realidad Nacho se  estaba hinchando mas para abajo, iba bajando la infección. Cuando le preguntaban que era lo que tenia, les comunicó que no tenía un diagnostico, que no sabía lo que tenia y que de hecho por eso no era para trasladarlo. “Uno confía en los médicos, uno no sabe. Pero nosotros cuando entrabamos a verlo lo veía cada vez peor, el pecho todo hinchado por la misma infección”, agregaron  Milagros y Marcela.

El tralado

El lunes a las 6.50 horas, desde el Hospital Milagros recibe un llamado del Dr. Forconi quien le informa que tenía que presentarse a firmar unos papeles para hacer unas cosas. Pensaron lo peor.

Golpearon incesantemente en Terapia, en Clínica, los atendió el hombre de Seguridad que salió fumando y luego el Dr. Forconi quien les dijo que tenían que trasladarlo porque tenía dos horas de vida; que le tenían que hacer una traqueotomía, la que no sabían si iba a soportar, porque no tenía aire, los pulmones estaban llenos de líquido y la infección era muy grande.

Pidieron hospitales. Desde Saladillo también se habían preocupado mucho y habían llamado para conseguir una cama. Lo llevaron en la Ambulancia de la Cooperativa de Electricidad – la cual también tuvo algunos inconvenientes y falencias – al Hospital San Juan de Dios donde se especializan en Infectología, pulmón y corazón.

En La Plata fue recibido por un equipo de diez médicos, le hicieron una tomografía y le dijeron que “ya no tenía posibilidades de nada” porque a medida que pasaban los días, todo había aumentado más.

Su familia no lo podía creer porque el día anterior supuestamente estaba bien y después les dijeron que tenía una mediastinitis, es decir una infección generalizada y hasta tenia los órganos tomados.

Lo operaron el lunes a las 5 de la tarde, le sacaron la membrana del corazón, le limpiaron un pulmón, le pusieron uno artificial, cuando le iban a limpiar el otro, se descompensó, hizo dos paros cardíacos. Tuvieron que cerrarlo, para poder limpiarlo más adelante. Tenía drenajes por todos lados y como varias cosas “se habían hecho mal” en el Hospital florense, el trabajo para los médicos platenses era bastante difícil.

Muchas preguntas

La familia, sus amistades ahora se preguntan por qué no se lo trasladó antes cuando se le pidió al Dr. Sandoval que lo traslade, que igualmente ellos lo llevaban en auto particular porque no tenían problema.

“Fueron muchas cosas. Mucho sufrimiento. La Doctora me dijo que era una injusticia lo que hicieron, que lo tendrían que haber derivado antes”, relató Milagros quien se auto-culpaba porque no lo había sacado, más que nada porque confiaba en los profesionales médicos.

Tanto Milagros como Marcela fueron muy críticas para con la atención de Médicos, enfermeros, personal de maestranza. Sólo destacaron a determinados profesionales.

1 COMENTARIO

  1. Escuche la nota y la vuelvo a leer,es un HORROR lo que ha pasado,una verguenza. Solo quiero decir que aca hay responsabilidades y deben hacerse cargo,medicos, director,intendente ,etc.Para esto ocupan estos cargos,los florense nos debemos una explicacion y si no han cumplido con su deber sabran que deben hacer. Quiero decir a su familia que apoyo totalmente y los abrazo y pido JUSTICIA

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