Ángela de Supatto y su manera de transformar el dolor en acción

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El móvil de exteriores de Frecuencia Personal, esta vez de la mano de Ariana Pertusi y Flavio Pérez, se dirigió en la mañana de este miércoles 20 de diciembre a la casa de Ángela Duarte de Supatto, principal referente de las asociaciones florenses “Manos Solidarias” y “Estrellas Amarillas”.

Esa no es simplemente su vivienda, allí también funcionará muy pronto el refugio para que aquellas personas o familiares que han sufrido un accidente en la ruta, puedan alojarse mientras tengan que permanecer en nuestra ciudad ante un eventual requerimiento.

Esfuerzo, dedicación son algunas de las muchas palabras que pueden describir el trabajo que esta vecina comenzó a realizar en el año 2007, años después que la tragedia le tocara su puerta en el 2004 y “gracias” a un feo momento que tuvo que atravesar junto a su hijo en el Hospital, donde se dio cuenta que podía hacer algo más que quedarse solamente con  su dolor.

En el aire de la Radio contó que a la idea de ayudar a esas personas que se quedan desamparadas tras un siniestro vial, la armó en su cabeza desde el 2007 hasta el 2009; fue pensando cómo hacerlo, como darle forma hasta que inició el trabajo poniendo cajas en los comercios de la Avenida San Martin, pidiendo agua mineral, vasos descartables de telgopor,  papel higiénico, jabón de tocador y revistas.

El “debut”, como ella misma dice, fue en un accidente múltiple que ocurrió en el mes de julio donde falleció un joven florense. Allí fueron con lo mínimo e indispensable, después hicieron una cadena para conseguir ropa, acompañaron a los heridos, los llevaron a comer, hicieron todo lo que hacía falta.

Desde esa primera acción, Ángela lleva un registro de todos y cada uno de los lamentables accidentes que se sucedieron y en los que estuvieron presentes.

Fueron organizándose como institución, fueron viendo cómo llevar adelante cada actividad, y a medida que pasaba el tiempo se fueron dando cuenta de lo que más les hacía falta: un espacio físico, el refugio.

Cuando se dio a la luz el proyecto, las autoridades municipales del momento ofrecieron la posibilidad de conseguir ese espacio donde se pudiera hacer realidad ese objetivo, ella propuso el hacer uso de una casa abandonada pero pasó el tiempo y no hubo nada concreto.

A partir de allí, con muchísimo tesón y sabiendo todo lo que iba a costar, no sólo por lo económico, Ángela decidió proceder a construir particularmente aquella pequeña residencia donde se puedan hospedar estas personas a las que la Asociación atiende.

A partir de una respuesta desfavorable, Ángela siempre trató de tener que pedir a las autoridades estatales, políticas, lo menos posible, además porque no tienen  pensado hacer la Personería Jurídica y trabajar simplemente de la manera que lo vienen haciendo.

Tras una nota radial, se acercó el señor Carlos Talab quien dijo que llegaba para ayudarla, se comprometió a levantar todo el refugio que consta de pieza, cocina y baño, aunque en principio solo se quería hacer habitación y baño.

Días después paró una camioneta que bajó media bolsa de cal, media de cemento y así empezaron a hacerlo posible. El constructor cumplió con su ayuda y realizó hasta llegar a la parte del techo, tal como había prometido.

Muy de a poquito, peso a peso, la construcción fue tomando forma, se compró, en la medida de lo posible, lo que iba haciendo falta, recibieron donaciones de distintos vecinos de la comunidad hasta estos días donde falta muy poco para la tan ansiada y esperada inauguración.

Mientras tanto Ángela y todos los colaboradores fueron atendiendo a las personas víctimas de accidentes mientras así lo requerían.

Las donaciones han llegado y siguen llegando mientras se van haciendo públicos los pedidos de la referente. Durante el transcurso de la nota, se pidieron dos camas y fueron donadas, pero siempre hace falta algo.

Ropa no hace mucha falta porque ya le han regalado bastante, pero si se necesitan bermudas y remeras de todos los tamaños y géneros que sean cómodas para los heridos, ropa interior de mujer y de hombre, medias, ropa de cama (sabanas, frazadas, acolchados) y de baño, toallas y toallones.

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