Apareció un testigo del crimen de “Pichi” Escudero

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Los investigadores del crimen de Ezequiel Escudero analizan varias hipótesis, aunque ninguna está firme. “Todo conspira hacia la resolución del caso. Eso parece hasta ahora”, confesó algo molesto un allegado al expediente. “Las cámaras de seguridad no funcionaban, las que funcionaban tienen una resolución pésima, las del peaje no pueden identificar nada, lo mismo que las privadas… la conclusión es que no podemos identificar el vehículo del asesino como tampoco la cantidad de ocupantes que iban en él” añadió con el mismo tono de pesadumbre.

Todo indica que el ataque que sufrió el comerciante fue sobre su lado, sobre el furgón marcar Iveco. No le faltó nada. Conservaba todo el dinero que llevaba al Mercado Central, su documentación y el teléfono móvil.

En los testimonios recogidos en la fiscalía de Javier Berlingieri, titular de la UFI 1 de Cañuelas, no se pudo recoger nada comprometido, extraño ni sospechoso sobre la conducta de la víctima oriunda de Las Flores. Y ante la falta de datos fácticos y testimonios, no hay ningún móvil firme que pueda orientar la investigación en algún sentido. “Pudo haber sido una tentativa de robo, una venganza hacia él u otro, un accidente de tránsito, un homicidio por encargo o cualquier otra cosa. Es todo muy raro”, confesó la fuente.

Según supo El Ciudadano, el fiscal analizó un detallado relevamiento que se hizo sobre un auto que se supone que seguía al vehículo del florense. “Pensamos que en ese vehículo iban dos personas. Parecería que el auto lo sigue a Escudero, pasa la barrera, agarra un pedazo de Del Carmen y va a la Ruta 3. Por ahí está la policía caminera –apunta un vocero consultado-. La maniobra que se advierte parece de persecución. Si Escudero hubiera tenido algún problema o si hubiera presentido que lo seguían se habría metido en la dependencia policial o habría seguido hasta la estación Esso. Pero el hombre siguió por la Ruta 3 y tomó la Autopista. Para ultimarlo se eligió un punto después del puente. Desde ahí uno puede ver para el lado de Cañuelas si  viene   un vehículo. Con lo cual era un sitio especial para hacer lo que se hizo”.

El gran problema que tienen el fiscal y los investigadores policiales es, que al menos hasta el momento, las pruebas directas no aparecen. No encuentran evidencias científicas para encarar una acusación. A esto también hay que sumarle los tiempos que les llevan conseguir pericias y obtener respuesta a los oficios judiciales en tiempo, aunque no se llegue a algo. Por caso, medio año llevó el resultado de unos rastreos sobre líneas telefónicas.

Pero alguien vio algo…

Una automovilista percibió a Escudero detenido sobre el pasto, sobre la banquina. También vio un auto al costado. Y se supone que había gente alrededor de la furgoneta. Cuando los delincuentes advirtieron que se aproximaba el vehículo de ese testigo, se subieron rápidamente. En la creencia de que la Iveco estaba siendo asaltada, el viajero pasó con su vehículo a toda velocidad y se agachó en su habitáculo todo lo posible.

“Fue en ese entonces que suponemos que Escudero puso primera, tal vez pensando que esas personas se iban del lugar. Pero estas personas se bajaron y le pegaron el tiro del lado del acompañante”, reveló un allegado a las pesquisas.

Además detalló que “a este hombre que vio esos movimientos lo pasaron muy rápido y los perdió de vista. En la bajada de Vicente Casares el auto sospechoso fue tomado por una cámara, de lejos. Se supone que  tomó hacia la 205, donde no hay cámaras (el domo municipal que estaba en calle Brown y Ruta 205 tampoco funcionaba). A partir de ahí, la nada”, explicó el investigador encogiéndose de hombros.

Fuente: El Ciudadano Cañuelense (www.elciudadano.com.ar)

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